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Una breve reflexión sobre el éxito.

Reflexión sobre el éxito
Reflexión sobre el éxito
Reflexión sobre el éxito

Aquí va mi reflexión sobre el éxito. En estos tiempos de angustia y preocupación llevo varios días dándole vueltas al concepto de tener Éxito. Que es tener éxito? Cuando tienes éxito? Tener un buen coche y vivir en un buen barrio es tener éxito?

He llegado a la conclusión que el concepto de éxito se puede dividir en dos conceptos. El éxito externo, aquel o aquello que socialmente se considera así. Por ejemplo ganar mucho dinero, ser famoso o cualquier otra cosa.

Definión de Éxito según la R.A.E.

Por otro lado o al contrario que el éxito externo, el verdadero éxito, el que de verdad importa es el éxito interno. El éxito interno no es para nada placentero, implica mucho esfuerzo y sufrimiento. Cuando madrugamos, cuando somos capaces de ir de “no” en “no” hasta que un día un cliente nos compra, cuando somos capaces de entrenar a pesar del frío para completar una maratón; en ese momento es cuando estamos generando el verdadero éxito. El que de verdad importa, el que nadie ve y  el que nadie te  va a reconocer. Cuando construyes un proyecto, todo lo que genere esfuerzo, sufrimiento y/o crecimiento; es el verdadero éxito. Tener un buen coche, una buena casa, tener un buen sueldo es solo éxito externo, es un reflejo de lo que verdaderamente importa, el éxito interno que es precisamente el que esta en nuestra mano y podemos controlar.

Te muestro algunos indicadores de que vas por el buen camino para alcanzar el éxito.

1. Sensación de paz y armonía.

Vivir tranquilo y sin sobresaltos es un indicador bastante fiable que hemos alcanzado el éxito, o por lo menos estamos cerca de conseguirlo.

2. Sensación de felicidad.

La mayoría de las personas antepone la felicidad a lograr algún objetivo concreto. Cuando tenga trabajo seré feliz, cuando tenga dinero seré feliz. Pues no, la felicidad es en el ahora y la antesala del éxito. La gente cree que el éxito lleva a la felicidad cuando en realidad es la felicidad la que lleva al éxito.

3. Tener un propósito u objetivo.

Lo importante en la vida es el camino y ser capaz de disfrutarlo como comentaba en el punto anterior. Cuando tenemos un propósito dejan de existir las dificultades, porque estas se convierten en retos que tenemos que superar para alcanzar todo aquello que nos proponemos. Cuando tenemos un objetivo, el esfuerzo se convierte en esperanza, cuando no tenemos un propósito o un objetivo el esfuerzo se convierte en desesperación.

4. Vivir por uno mismo sin prestar atención a todo lo que nos dicen los demás.

No se trata de vivir ajeno a nuestro entorno, sino que hay que ponderar lo que queremos conseguir en relación a lo que el entorno nos dice que tenemos que hacer. Nuestro entorno quiere lo mejor de nosotros, pero solo nosotros nos enfrentamos a los retos que nos plantea la vida. Pide opinión a tu entorno pero decide tu por ti mismo.

5. Vivir sin miedo.

El miedo es inherente a cualquier persona. Es una de las dos emociones que predominan en nuestra vida. El miedo es necesario y bueno en determinados momentos. El miedo a la hora de trascender un reto es importante, nos empodera y nos permite crecernos para superarlos. En cambio, tener miedo cuando en realidad no hay motivo, nos paraliza y los aleja de todo aquello que queremos conseguir.

6. La interdependencia.

R. Covey plantea en su libro, los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, que aquellos que son capaces de colaborar con los demás consiguen mejores resultados a todos los niveles. No es casualidad que la capacidad de relacionarnos con los demás determine el resultado de aquello que queremos conseguir. Formar parte de un grupo y tener la capacidad de trabajar en armonía con otros es otra de las claves para alcanzar el éxito en todo aquello que nos propongamos.

7. “All you need is love”.

Al final todo se resume a esto. Se puede vivir en la vida desde dos posiciones, desde el miedo o desde el amor. Vivir desde el amor a los demás es la clave del éxito más primario.

Recuerda, un examen no se aprueba el día en que nos examinamos, se aprueba durante los días, semanas y meses que nos dedicamos a prepararlo y a pelearlo.

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